La abadía de Thélema

Haz lo que quieras será toda la ley... ;Aleister Crowley: Conócete a ti mismo ;Platón: ¿Podría yo gobernar a otro cuando yo mismo no sabría gobernarme? ;Rabelais

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Nombre: vitalis
Ubicación: mexico

lunes, junio 05, 2006

Fábula Zen

Cuento esta fábula tal y como la recuerdo...

En un monasterio apartado ,dos alumnos se acercaron al Maestro y preguntaron;
"¿Maestro, cual es la ley ?"
El maestro contestó lacónicamente: "Haz lo que quieras".
No dijo más.
En la noche, ambos se pusieron a meditar la enseñanza, y uno de ellos pensó:
"El maestro me ha dicho que haga lo que quiera, pero, ¿Qué significa?. Hacer lo que quiera significa nunca tener que arrepentirme de nada, nunca ser prisionero de nadie, ni siquiera de mis bajos instintos. Hacer lo que quiera, entonces, significa hacer de mí la mejor persona posible..."

El otro alumno cavilaba las palabras del maestro y pensaba "Este viejo loco me ha dicho que haga lo que quiera. Yo, que buscaba una guía en él, tan sólo he encontrado palabras vanas y la autorización para entregarme al libertinaje, pues bien, eso es lo que haré"

Así que al día siguiente, el primer alumno se marchó a las montañas, donde se dedicó al estudio, a la práctica de la caridad y de la contemplación. Vivió muchos años y al cabo de ellos, alcanzó la iluminación espiritual y se entregó al Nirvana.

El otro alumno, cargado de rencor, asesinó al maestro y se lanzó a los caminos a asaltar y matar a los caminantes, entregándose a los más terribles vicios con el botín obtenido. Un día, estando ebrio en una cantina, los guardias del reino lo tomaron preso y lo encerraron en una mazmorra, donde enloqueció por largos años, hasta su muerte.
Su alma, debido al obscuro Karma que la agobiaba reencarnó en un Espíritu Famélico, donde pasó muchos siglos sufriendo hambre y tormentos; en otro tiempo reencarnó en un insecto rastrero, cuya corta vida pasó sumido en el estiércol buscando qué comer; Luego en un animal de granja, condenado a la estupidez y el mutismo; Después en un esclavo que estuvo todo el tiempo anhelando la libertad vagamente recordada; Más adelante reencarnó en un mercader, que pasó su vida juntando dinero para poder vivir con lujos, sin preocuparse por su crecimento espiritual. De hecho, pasó quince vidas así, hasta que su alma necesitó el conocimiento y el mercader regaló todo su dinero para hacerse monje y dedicarse al estudio.
Finalmente un día, junto con un compañero, se acercó al maestro y preguntó;
"¿Maestro, cual es la ley ?"...


en el amor y la fraternidad
frater vitalis